La cliente me trajo un libro sobre cocina que había pertenecido a su abuela. Estaba en bastante mal estado y en su interior habían notas manuscritas de recetas.

Se reforzaron los cuadernillos, se «limpiaron» los bordes de los mismos, se cosieron y se colocaron tapas nuevas con tela de «hacer hatillos» («mocador de fer farcells» en catalán). Se hicieron también las cabezadas con la misma tela y se confeccionó un bolsillo interior para guardar las notas encontradas.